ABC 23/10/08
José Luis Rodríguez Zapatero no pierde la esperanza de estar presente el próximo 15 de noviembre en Washington en la cumbre financiera que abordará la crisis económica mundial, según fuentes gubernamentales. Y ello, a pesar del jarro de agua fría que ayer supuso el anuncio de la Casa Blanca de que a la reunión han sido invitados los líderes de G-20, que agrupa a los siete países más industrializados del mundo -Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Canadá y Japón-, a la Unión Europea y a un bloque de doce naciones emergentes: China, Brasil, India, Corea del Sur, México, Australia, Argentina, Indonesia, Arabia Saudí, Sudáfrica y Turquía.
Con ese formato, España se queda fuera de la cita, al menos, por el momento, ya que en Moncloa no tiran la toalla y confían en recabar apoyos suficientes como para que se amplíe el grupo de convocados.
Ayer mismo, después de conocerse el anuncio de la Administración Bush, el jefe del Ejecutivo volvió a ponerse en contacto con el presidente francés y presidente en ejercicio de la UE, Nicolas Sarkozy, y con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, con quienes ya había hablado el martes. Tal vez por ello, tanto Barroso como Sarkozy, sólo unas horas antes de que la Casa Blanca hiciera público su anuncio, habían prometido a Zapatero su apoyo.
El presidente del Gobierno hará un último esfuerzo para convencer a otros gobernantes e que no merece ser excluído
Sarkozy, que el día anterior en el Parlamento Europeo no había incluido a nuestro país en esa cita internacional, emitió a mediodía de ayer una nota diciendo que defendería ante Estados Unidos la presencia de España en la cumbre debido a su «peso en la economía mundial». No obstante, después de que Washington diera la lista de convocados se apresuró a «saludar» la convocatoria de esa cumbre «con los principales países e instituciones afectadas por la crisis financiera», pese a que España queda fuera.